 |
| Aw! todavía me hace dibujos!! |
Pues eso, Gigi tiene una imaginación que en ocasiones sentía que me sobrepasaba.
Para empezar, sus juguetes favoritos fueron los ganchos para colgar ropa, mi teoría es que sólo de esos podía tener tantos iguales como para que cada uno fuera un personaje de las películas de Disney, porque teníamos a los personajes del Rey León, La Sirenita, Las locuras del emperador, Cenicienta y demás.
Había ocasiones que me preocupaba su imaginación como cuando decía que era un lobo, se la pasaba aullando y de ahí no la sacábamos… otros días era un gato, ronroneaba y se ponía melosa como los mininos, maullaba para pedir comida y hacía carita del ‘gato de Shrek’. Una vez en el kínder hicieron unas orejas y trompa de elefante con papel, obviamente barritó todo el camino a casa, y he de decir que tenía una habilidad para que le salieran muy reales los sonidos.
Un día la vecina lanzó comida para las palomas y bajaron muchas a comer, ella las vio asombrada y me dijo ‘¿mami puedo asustarlas?’ yo creí q correría entre las palomas como lo hemos hecho muchos, ¡pues no! Volteó a verlas y ¡’RUGIÓ’ como león! con ademanes y todo, tal como lo hacen Simba y Nala en la película.
Por las tardes cuando llegaba papá jugábamos a lanzar una pelota imaginaria (si, tenía reales, pero no eran tan divertidas) la atrapábamos y la lanzábamos a otro, el problema era cuando la lanzaba lejos y no ‘veíamos’ dónde caía, o cuando nos tomaba desprevenidos y nos lanzaba la ‘bola’ sin avisar… “¡aaaaaaaay Papá no la atrapaste!” y papá me decía “Mira, que si por tu culpa se ha vuelto loca…” (¡si! Me lo decía ya conocen a papá).
En realidad creo que desde bebita imaginaba de más pues permanecía largo rato viendo las esquinas del cuarto, balbuceando y sonriendo, yo les decía ‘está platicando con su ángel de la guarda’ (puede ser ¿no?).
A los 3 años empezó a jugar con una amiguita imaginaria a la que llamaba por su nombre propio y cuando le preguntábamos cómo era, la describía siempre igual… era pequeñita, y con sus manitas marcaba una altura como de 25cm. tenía el cabello ‘parado’ y de color morado, y no le gustaba que nos contara de ella.
Gigi corría por la casa y cuando su amiguita no la alcanzaba se detenía a esperarla, le daba la mano para subirla a la cama o la subía a las sillas y sillones porque ella no alcanzaba.
Un día mientras recogía la casa, yo veía un programa matutino de esos que hablan de todo y en nada profundizan; Y comenzaron a hablar de gnomos, yo no puse atención hasta que dijeron, ‘usualmente sólo los ven los niños, son pequeños entre 20 y 30cm con nombres cortos y raros y el cabello desordenado’ (oh oh); Gigi que jugaba a unos pasos míos, volteó y muy seria me dijo "a ‘Dextri' no le gusta que veas ese programa", y pues adivinaron… le cambié! (¿miedo?... ¡Nomás tantito!)
El verano en que cumplía 4 años estuvo en clases de natación y ella quedó convencida que cumpliendo los 4 años se convertiría en sirena, y a todos les decía que ya no iba a ser niña, sino sirena. Algo difícil convencerla y explicarle que eso no iba a ser posible.
Yo sé, ahora estarán pensando ‘Gigi está loca como la mamá’ pues no (bueno, nomás tantito también) y aunque no creo en los gnomos y Gigi dejó de jugar con Dextri para jugar con ganchos, obviamente presté atención a su imaginación tratando de no cortarle las alas.
Y creo que vamos bien, está canalizando la gran imaginación que tiene, ahora en su faceta de escritora, ya tiene canciones, historietas, cuentos, de todo un poco. Y lo mejor de todo es que aún no le da pena mostrarme sus creaciones y yo disfruto de eso, mientras se pueda. Y quizá un día, cuando publique sus libros, ustedes también disfrutarán sus creaciones… bueno, ¡que por imaginación no quede!
Gracias por pasar…